¡¡Cuéntame un cuento!!

La educación emocional de los niños a través de los cuentos, es también una forma lúdica de conocer y descubrir el mundo que les rodea.

“Un día, una madre Angustiada se dirigió el padre de la teoría de la Relatividad para pedirle un consejo:

-¿Qué debo leerle  a mi hijo para que mejore sus facultades matemáticas y sea un hombre de ciencia?

-Cuentos- Contesto Einstein.

-Muy bien – dijo la madre – pero ¿Qué más?

-Más cuentos – Replicó Einstein

-Y ¿Después de esto? Insistió la madre

-Aún más cuentos – Acotó Einstein.”

“¡Cuéntame un cuento!” Cuántas veces hemos escuchado esa petición en boca de nuestros hijos o de nuestros alumnos, el cuento es un entretenimiento, pero no es sólo eso puede ser también una gran herramienta de trabajo casi para cualquier cosa.

En los últimos tiempos la literatura infantil ha evolucionado mucho y los diferentes autores han puesto especial interés en abordar mediante, este género literario, muchos de los problemas que intentamos dar a conocer y tratar con nuestros hijos y alumnos. Por ello, el cuento ha pasado de representar sencillamente un momento de distracción a convertirse en una herramienta fundamental.

En Armonía le damos al cuento la importancia que se merece.

Utilizamos los cuentos para tratar de hacer comprender a nuestros niños, diferentes temas que, aunque para nosotros son sencillos, para ellos representan todo un mundo.

En estas pocas líneas os ofrecemos recursos y consejos, que nosotros también utilizamos en la Escuela para que podáis sacar el máximo partido de algo tan maravilloso como son los cuentos.

En primer lugar, debemos tener claro que tema queremos tratar con nuestros niños, que les queremos enseñar, que mensaje deseamos hacerles llegar, porque existen recursos e historias que son muy adecuadas a determinados temas y otros no tanto.  Lo primero que hay que tener en cuenta es que para que sea efectivo lo primero que debemos conseguir  es captar su atención y que el relato les sea atractivo y sencillo de comprender. Si esta herramienta de trabajo no es sencilla y padres o maestros tienen que estar aclarando el tema, cada poco tiempo, tendremos que pensar que no resulta muy adecuado, por la temática o por la edad para la que está pensado. Los niños deben sentirse cómodos e incluso identificados con aquello que se les está contando.

Resulta, también interesante, que los niños puedan llegar a interactuar con los padres o los profesores, para ello el cuento debe ser conocido por ellos. Esto no sucede cuando se utiliza por primera vez, pero, sobre todo los más pequeños demuestran, normalmente, especial predilección por volver a oír historias con las que ya están familiarizados, no se cansan de escuchar, una y otra vez, aquello que les gusta y con lo que se sienten cómodos.

Aprendizaje constante y prolongado en el tiempo

Por todo esto no buscaremos abordar diferentes temas en poco espacio de tiempo, sino que volveremos sobre lo mismo durante un periodo más o menos largo de tiempo, a fin de que el aprendizaje obtenido con esta herramienta quede bien afianzada en nuestros pequeños oyentes.

En el aula, Isabel, nuestra Psicóloga y “maga de los cuentos”, nos proporciona relatos para todos los temas que se abordan en nuestro programa educativo.

Si, por ejemplo, vamos a tratar el tema de la Educación Emocional y, para ello, usamos un cuento como “El monstruo de los colores”, leeremos la historia durante varios días y pediremos a nuestros hijos, alumnos, que nos cuenten como se siente el monstruo y que nos lo representen, que nos pongan caras alegres, enfadadas, tristes, etc.

Si el tema a tratar es el del control de esfínteres, algo que resulta difícil para los mas pequeños, usaremos relatos como el de “¿Puedo mirar tu pañal?”, una pequeña historia que acerca a la problemática de este importante paso de los peques.

“¡No!”, una divertida historia que nos intenta enseñar a luchar con éxito, en ese momento por el que pasan todos los niños del ¡NO! Para todo, o “¡Es mío!” muy útil para aprender a compartir, pero también, para aprender que cuando un amigo dice no, es no.

Como todo,  la asimilación del cuento como recurso didáctico, conlleva un aprendizaje, los más pequeños que no saben, todavía, leer ni escribir, solo pueden hacernos llegar el mensaje de que han comprendido el cuento, relatándolo o hablando sobre él y, escuchando y gesticulando aquellos que son mas pequeños.

Aprender escuchando y fomento de la lectura.

Lo importante es que aprendan a poner en práctica lo que nos enseñan los cuentos y además desarrollen el amor por la lectura, algo que ahora parece tan en desuso.

Pero seguro que todos nos preguntamos: ¿Cuál es el mejor momento para leer un cuento? La respuesta es muy sencilla: todos, cualquier momento es bueno para leerle un cuento a nuestros hijos o alumnos, porque, además de aprender herramientas básicas para su correcto desarrollo, el hecho de sentarnos con ellos a ver y leer un cuento fomenta la relación entre padres, maestros y niños y es una relación, que puedo asegurar, por experiencia propia que es maravillosa.

¡Qué mejor forma de tranquilizar a un niño cuando tiene una incomprensible rabieta que contarle un cuento en el que vea que lo que le pasa no es tan grave! ¡Qué mejor manera de conseguir que se duerman tranquilos que dedicar diez minutos a leerles un cuento!

En la clase de 2-3  animamos a los padres a que vengan a pasar una mañana con nosotros en la escuela, solo tienen que cumplir un requisito, preparar alguna actividad para hacer con los niños, muchos traen preparado un cuento o lo improvisan con papiroflexia o luces, otras estupendas maneras de contar cuentos.

Por todo ello y, a modo de conclusión, decir, nada más, que los cuentos sirven casi para todo, como medio de entretenimiento, como herramienta de aprendizaje, para desarrollar el gusto por la lectura y, sobre todo, para afianzar y desarrollar las relaciones con la familia y con los demás.

 

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